El drenaje de
la piel esta asegurado por dos circulaciones claramente distintas:
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La circulación
venosa
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La circulación
linfática
Descripción:
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La circulación
venosa superficial:
En la circulación
venosa superficial se distinguen tres sectores: sub-papilar, intradermico
e hipodermico. Los dos primeros sectores constituyen la circulación
dérmica formada de dos plexos horizontales, uno sub-epidérmico,
y otro intra-dérmico. Estos dos plexos circulatorios comunican entre
ellos y se prolongan dentro del sistema venoso hipodérmico.
La circulación
venosa hipodérmica penetra en el tejido adiposo por la vía
interlobular sin tener la mas mínima relación con los adipocitos.
Sin embargo está claro el hecho que cuanto más ácidos
grasos contienen los adipocitos más grande será la tensión
tisular susceptible de entorpecer la circulación venosa. Una aumentación
del volumen de estas mismas células podrá producir, particularmente,
una manifestación loco-regional bajo la aparición de telengectasias.
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La circulación
linfática superficial
La circulación
linfática superficial esta constituida por:
a. Los
linfáticos iniciales intradérmicos
b. Los pre-colectores
dérmicos
c. Los colectores
dérmicos
a.
La red de linfáticos iniciales
Los linfáticos
iniciales intradérmicos están dispuestos en una red muy densa.
No están valvulados. Para algunos autores los linfáticos
iniciales suceden al espacio intersticial estructurado llamado territorio
prelinfático. Su función consiste en recoger el liquido intersticial.
b. Los precolectores
linfáticos intradérmicos
Estos dan continuidad
a la red de linfáticos iniciales. Estos vasos son valvulados, sinuosos
y transportan la linfa hacia los vasos colectores hipodérmicos.
Su situación interlobular los somete a las presiones inducidas por
la aumentación volumínica de los adipocitos. La masa adiposa
no favorece los movimientos tisulares, siendo así que la vasomotricidad
linfática es tributaria de esta movilidad tisular.
c. Los colectores
linfáticos
Estos recogen
la linfa transportada por los vasos precolectores. Su trayecto es más
rectilíneo. A veces acompañan el trayecto de las venas hipodérmicas
bajo la forma de un pedículo linfático constituido a menudo
de varios vasos.
Estas dos circulaciones
de drenaje son estimuladas por un importante factor mecánico ligado
a la movilidad de la piel, movilidad que se produce hacia dos direcciones
principales:
1. dirección
vertical: la piel es sucesivamente sometida a compresiones-relajamientos.
Estas presiones alternadas favorecen los movimientos de los líquidos
intradérmicos e hipodérmicos.
2. dirección
transversal: induciendo las fuerzas de cizalla en relación a la
fracción dérmica vecina no movilizada.
Estos movimientos
dérmicos, “mechanical stretch”, están controlados por las
fibras elásticas intra-dérmicas de las cuales las propiedades
están ligadas a la calidad de la piel.
Conclusión:
Mediante estos
diferentes elementos: tipos de circulación de retorno, presencia
de adipocitos voluminosos, movilidad tisular disminuida, podemos comprender
mejor los numerosos problemas engendrados por la piel espesa, “infiltrada”,
fibrosa o poco flexible. La función fundamental que tiene el drenaje
de la piel en el tratamiento del edema aparece sin duda mas claro.
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